LA SELLA CURULIS: de asiento ceremonial a símbolo jurídico del poder público romano
La silla curul (sella curulis) resulta especialmente interesante para la historia del Derecho porque no era simplemente un mueble reservado a personas importantes. Era una insignia institucional: hacía visible que quien se sentaba en ella ejercía una autoridad reconocida por el ordenamiento político romano.
Pero debe hacerse desde el comienzo una distinción importante: silla curul, imperium y jurisdicción no eran conceptos equivalentes. Se relacionaban entre sí, pero no se confundían.
La silla identificaba una magistratura, no simplemente al individuo
Durante la República, tenían ius sellae curulis —derecho a utilizar la silla curul— magistrados como los cónsules, pretores, censores y ediles curules, además del dictador y determinadas autoridades extraordinarias. De allí procede precisamente la denominación de magistraturas curules.
Qué ocurría concretamente dentro del Senado
Aquí conviene corregir la imagen cinematográfica según la cual cada Senador habría ocupado una majestuosa silla individual.
No era así.
Los Senadores ordinarios se sentaban en bancos (subsellia), mientras que las sillas curules de los magistrados que presidían ocupaban una posición diferenciada. Las fuentes describen los bancos colocados a derecha e izquierda respecto de las sillas curules de los magistrados presidentes.
Esto permite distinguir dos situaciones jurídicas completamente diferentes:
ser Senador significaba formar parte del Senatus;
ocupar la silla curul durante determinada actuación exteriorizaba la condición de magistrado investido de una función específica.
La fotografia que se les presenta en esta oportunidad, realiza una mera representacion de un momento de la historia humana, para otorgar a quienes ocupan el primer plano del auditorio del centro cultural Bordas, una circunstancia que lo vuelve relevante, en tanto que los demás igualmente sentados en sillas curules, pero diferenciadas de las de primer plano, y forman parte de este espacio solemne.
Mero simbolismo que conjuga al pasado con nuestros días, para otorgar al auditorio:” EL SALON DE JUSTOS”, una carga de solemnidad que se merece.-